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CAR

Casa Carme

Una casa amplia de solo tres metros y medio.
Intervenir en una casa entre medianeras tan estrecha obliga a repensar radicalmente la organización del espacio. En Casa Carme, la propuesta transforma una casa estrecha y profunda en un continuo de espacios fluidos, conectados visual y funcionalmente a través de un vacío central.

Este vaciado vertical se convierte en el núcleo de la casa y concentra la circulación mediante escaleras y pasillos dispuestos en espiral, configurando un recorrido continuo que articula todas las plantas. El espacio de circulación funciona como un claustro interior, abierto al gran lucernario de cubierta, que introduce luz natural hasta el corazón de la vivienda.

El espacio de circulación funciona como un claustro interior que introduce luz natural hasta el corazón de la vivienda.

La luz se convierte así en el elemento vertebrador del proyecto. Desde el lucernario superior, la claridad acompaña el recorrido vertical y conecta visualmente los diferentes ámbitos, disolviendo la percepción de límites en una sección compleja pero legible.

Casa Carme propone una nueva manera de habitar una tipología tradicionalmente limitada, transformando las restricciones geométricas en una oportunidad para generar espacios conectados, luminosos y profundamente articulados en sección.

La estructura de madera vista define el carácter de la intervención. Su presencia constante aporta calidez, textura e identidad a los espacios interiores, a la vez que refuerza la lectura constructiva del edificio y la continuidad entre plantas.

La escalera se concibe como un elemento ligero y transparente, más cercano a un espacio que a un objeto. Situada dentro del vacío central, permite el paso continuo de la luz natural procedente del lucernario de cubierta y evita cualquier interrupción visual entre plantas. La luz acompaña el recorrido vertical, atraviesa la escalera y los pasillos abiertos, y se filtra hacia los espacios habitables, reforzando la percepción de amplitud y la continuidad espacial a lo largo de toda la casa.

La cubierta se resuelve dejando la estructura íntegramente de madera vista, que pasa a formar parte activa del espacio interior. Las vigas y los elementos estructurales quedan expuestos y definen el carácter de la casa, aportando calidez, textura y una lectura clara del sistema constructivo. La presencia de la madera refuerza la continuidad visual entre plantas y contribuye a generar una atmósfera doméstica y acogedora, en contraste con la sección vertical y la profundidad de la vivienda.

Las ventanas interiores actúan como canales de luz y conexión visual entre las estancias. Su disposición estratégica permite que la luz natural inunde los interiores, a la vez que abre largas perspectivas que atraviesan la casa, reforzando la percepción de amplitud y creando un diálogo constante entre los diferentes espacios.

Se mantiene la bóveda existente, que dota la sala de estar de un carácter distintivo y singular dentro de la casa. Este elemento histórico dialoga con las intervenciones nuevas, poniendo en valor la continuidad temporal y aportando personalidad y profundidad espacial al interior.

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